martes, 15 de diciembre de 2015

AGALMA (o el deseo de las flores)


Sobre la hierba bajo la cual respiraba suavemente el dormido, ella amó nuevamente con la misma pureza, con los mismos quejidos de placer y locura. Usó del mismo amor que clavado duraba en la memoria intemporal de aquel que anda en el Reino de los Muertos.
Miguel Ángel Bustos

En el crimen de mi carne,
en el péndulo,
en la oscilación de sus células
cuadrantes, habló de nuevo la niña
con nueve voces por sangre.
Sangre que irriga la orilla,
chorrea semen de mis patriarcas
y coágulos de luz a mis dendritas…
Voces para el niño aerum
que habla a través de los pájaros
que nadan en su cabello encendido.

I
Hay un témpano quemando mi espíritu, se escurre en mí, como la aurora, como los mechones agudos de tu lengua prolífica. Niño rey, niño ave de paso que trazas el límite entre lo húmedo y lo astringente. Oceánide poblado de sepas, de seres posibles. Nace la tierra con tu pie, en el crujir de la carne al reventarse, en la lámina, en la cuchilla aguda. Ágil, sumergido en tu pellejo lleno de lenguas que tejes noche tras noche. 

II
Entierras el mundo en mi pecho con tu palabra marítima, con el acto de presencia del que tu gesto precede. Acuoso niño de oro que nutres las pencas de este rizoma: de este entreabrir lúcido, que sueño al rescribir la partitura del canto allanado siete veces bajo su misma forja, forja que se hunde en el abismo (el cual contemplo desde abajo) 

III
Vestal en la gracia de Hermes,
—el mar me espuma los confines.
Mar padre,
Mar maestro,
Vehículo que todo lo inundas con apetito.
Antiquísimas notas que tallan el lumen en el iris.
quiebras mis huesos en tus profundidades,
en tus parajes tan cristalinos
como el brillo fálico que me consume: Borinken.
Agálmata
niño de oro cuyo brillo forja este poema
con el lenguaje mismo.
Brillo que con arcilla ilustra el viaje
de entes monumentales
enarbolando esta selva.
Tan viejo eres niño
occidental
que tu respiración todo nutre
Naces cuando la tarde cae.
Entonces parece que te me olvidas,
pero al temor de olvidar,
te reproduzco:
esta garganta, que es el mundo,
derrama todos los versos
que me has tatuado en los flancos

IIII
M           i              r              o                             d            e                             c            a             r              a                             a             l                              s             o             l
c             o             n                            l             a                             p            r              o             m            e             s              a                             d             e                             e            s              t              e
t              e             x             t              o                             q            u             e                             a            l                              i             n                i              c             i              a             r                             s             e                             e            x             t              i              n                g             u             e



V
Gaélico
niño de oro,
efluvio de las voces del algo que me posee.
Vertiginoso,
hechicero
Tu boca resguardo a un costado de mis fallas;
Suelto tú estampa en mis manos,
a temor de abarcar más de lo que ajusto…

VI
Ardes niño de oro, 
como un ávido rascacielos de luz
que atraviesa mis glóbulos.
Sobre la cumbre del día.
Al ras de lo que se avecina…
Erijo tu nombre en un tumulto de ráfagas.
en el bordo de esta noche que sólo se expande.
Mil pájaros que en la repetición del cielo
tallan mi cuerpo hermafrodita,
zurcen el hálito de esta trama en la periferia del tacto.
Tacto
que es este momento en nuestra tez


VII
Mecido mi cuerpo en la providencia,
—miro las fauces del planisferio repleto de númenes abrirse.
De estas fieras, niño de oro, de esta urgencia de fruta, de estos gajos de luna meciéndose en tus pestañas no habrá más testigo que la noche. Yo también creí que nos pondríamos juntos en nuestra vida de mil años. Que nuestros vientres hinchados de todos los tiempos florecerían en una profecía sobre el amor que se funde…

VIII
Hablan las Moiras con el éter
en hilos
en aves talladas por la marejada nítida
estrechan agudos destinos
pero suaves

VIII
Se expande el niño y nace el hombre 
como un escorpión de lirios  
del sexo de Anuvis


jueves, 28 de mayo de 2015

Sinastría

El hedor, la peste vuelta el vaho del principio que empaña el latido del mundo
Como un alarido que estridente recrea el verbo
obra del enajenado fortuito
Siempre voluminoso
Siempre inacabado
Siempre irremediable e infinito
Abre desde mis pulmones el impulso grisáceo de las corolas que manchan la bóveda cósmica
Estoy en el atestiguamiento de todo lo que está habitado
De todo lo que se acerca a mi cuerpo de espigas lejanas ya crecidas
Y que sólo ellas
Han recorrido a todo babor la sangre desde sus pistilos
Rajadas como atalayas
Vigías de todo lo que está muerto y sigue vivo
{bbb
Amo
Amo con todos mis huesos que al chasquido, forman una civilización nueva
Rujen mis dientes
Y desde entonces, la resonancia, la levedad atómica del rayo que acaba de despedazarse hace surgir las nuevas selvas y habitaciones

}}}}}}}}}}}}}}}}}}}}}}}}}
Arden la resolana y el mundo
Arden los pies y viceversa
Y algunas veces mi lengua es el vehículo de lo alejado y lo futuro
Han nacido nuevos catadores
Nuevos delfines con esa vastedad insondable
Nuevas crías
Vienen a probar la aradura por sí mismos
/Pero esclavos/
Ando con la cabeza prendida
Trazando los atlas, las cartografías salvajes de los futuros antiguos
Con la agitación que amerita el pulso
Y mi boca despide todos los sabores, todos los colores, toda la vegetación y derrama su obra, su cuerpo en las concavidades de los santos, en los otoños cercanos, en los ojos lozanos que nombraron a Zeus y luego a Ofiuco/y que a su vez han lamido a la serpiente que emerge de mi plexo
Eros:
He decidido enlistarme en la enervante hermosura, en esa honda quietud del hervidero interno, de la explosión interna, de la glutinosa luz que emana interna y se desfigura en la candidez del viento de la península intacta
He caminado con el chacal
Junto al joven cancerbero que cuatro veces al día maneja su candado=abriéndonos cerrándonos los esternones, en guiños que entendemos perfectamente
Todo él
en la belleza terrible de la mirada blanca
de la dulzura negra que enciende las corrientes en vendavales--------
en los recorridos parajes de la simplísima meca que parpadea en nuestro ombligo
y sin querer nos lleva hacia la cumbre azarosa de lo que fue trazado previamente por telepatía
Por eso yo vivo en deuda con mi canto autónomo
Odiando y amando con todos mis cúmulos y mis reverberaciones
Odiando y amando como sepulcro abierto
Odiando y amando con el estremecido fulgor que traza a mis células
Desesperadamente
Vivo
Imparable:
La ociosidad ilustre de lo bello
Ama del escarnio a las vulgares labores cotidianas
Vacuas, ajenas de trascendencia
De refulge
Domo a cada tanto el mortal equilibrio que de mis obras pende
Sonora caja de fuerza que traza el ritmo de la rosa y los océanos
Sobrenatural
Sobrehumano
Sobrelascabezasypechosdequienessontestigos
Mientras
mi ejército de palos multiformes, son la representación arcaica posterior al 0
                  --------..bhkrgxye7hrtrhgrrryrrgururuhrrytryuuiutuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv2222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222y8ooh22222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222xx


Crujen mis sueños y habla a través de mí un ritmo binario indescriptible:
Yo soy sólo una fiera con sabiduría mineral
Yo soy sólo una dama de vocación incendiaria
Anillos de colosales resplandores emanan desde mi matriz enrasada de valles y de costas finísimas
Amamanto a todos los géneros con mi luz intacta
Tomo en brazos a los desterrados hijos de Eva
Tomo en brazos al portador de la luz que tan solo como Yo ha sucumbido por la insolencia del paria
Porque es de madera mi paciencia, fogosa, floral, alumbrada de espantos y de grumosos pendientes
Mis ojos despiden las ramas en donde anidan los remansos y las deidades
Trazo el eje donde lo acuoso y lo sonoro se funden para recordar que la unificación viene envasada por partes
Unto mi sexo con las lágrimas de mi adolorida infancia que ondea en las crines del inframundo
Míos son el medio día, el verano, la tibieza del feto, el calor del aliento que gesta la palabra continua de todas las épocas, de todos los siglos, de todos los tiempos
Porque en mi vientre yacen los impulsos salvajes de la roca encendida previamente
Yo soy el león
El disparo
El motor
La música en las vísceras
Y los rieles
El alma y su soplo
Cuya voz repica en la conciencia de las próximas generaciones
Mi cuerpo de llamas vibra con la ondulación de los peces y habla con voz de mercurio
Porque mi voz es la guía de las voces que vienen
Porque mi voz como obra del verbo, se hace carne
Dulce
Como los besos de las noches que me esperan contigo
Como las margaritas
Y los puentes
Y los lestrigones
Y el invierno
Oh Hedone hija mía ven con tus espejos hacia mi corazón en llamas
Oh padre mío sé mi lámpara
Oh madre mía benévola flor ven y arrópame en tus mamas
No me desamparen

!!!!
Reverencio a ustedes
Todos mis sollozos
Todas mis épocas
Todo lo que soy, lo que fui, lo que siempre he sido, como la hoguera de donde todas las potencias inician la tormenta
Porque yo soy el alfa y el omega
Yo soy los labios suaves que se untan en el subterráneo de la línea verde
Coyote dormido, catalán
A ti mi ofrenda de púas y de musgo
***

miércoles, 13 de mayo de 2015

jjaarr

mi santidad/mi frecuencia baleada por esa estampida de rinocerontes violeta/tu mirada de niño negro con la facultad de derretir el aire/aire acróbata del universo que vaga junto a las amazonas que recorren cada línea en tu busto de vidrio/te constituyen como oscuras apariciones/como la sangre petrosa de aquéllos hombres cascada/escucho a sus minerales cantar en idiomas que no exisitieron nunca/me hablan a través de calambres cerebrales/destiñen la clorofila que me gotea en las sienes/me vuelven los holocaustos con forma de armas nucleares/estallando en mis manos guardo tu tacto de lumbre/me recuerda a la fauna en mi pelo/recorren caminos desiertos/recuerda que si nos cansamos del viaje usemos el cuerpo como transporte/subiremos peñascos no como medalla sino como fieras nómadas y mansas
mdc
iea
cld
uaa
es
rv

or
eg
je
en
re
cs
it
ca
il
ol
aa
md
ea
ds
ia
am
sa
sn
eo
np
io
er
gl
ao
as
vv
ii
vd
ie
rn
ct
oe
ns
mc
io
gn
ob
lo
ac
ta
eb
ae
ra
at
zi
óf
ni

domingo, 22 de febrero de 2015

bon obo



& nosotras ahí, paradas frente al mundo antiguo que es el agua, frente a su anatomía y sus cadáveres, hoy llena de restos y emigraciones de San Martín en el monte; nos vimos cautivadas por el color del canto, por los islotes creciendo en sus racimos. Cautivadas también por el zurcir de una madre que nivela el vuelo. Rajé mi pupila para no ceder al cierre de mi enfoque a los costados o a los torsos, tampoco dejar de reír a la reverberante vía. Ánimas de llantos informantes, hablan de adentro las vírgenes y los coros, esos coros de ángeles que se duermen bajo la puerta, de donde surge a galope toda electrificación de las bayas, de las rutas que suben por los venados y los tallos. El aire se inunda de vida llevando consigo todos los nudos en trifulca, nos desajusta el cabello y entonces viene a la vida un silbido a regresar lo primero en un carruaje de nieblas y disparos, se revienta de nuevo el músculo y la nave se desentona, se libera un llanto en la danza a orillas del precipicio, serpenteando por las razas donde los niños se extinguen, se deja el combustible en partes, se elevan las muchachas cantando como perdidas, se arropan con sentimiento, la balanza se nivela y se oye un latir terremoto, vienen ahora cabalgando en pajaritos de nubes. Los muchachos se dejan crecer las hiedras, suena en estruendo su masa de fuegos artificiales, de concavidades y néctar, de arremolinados cierres, tan plata sus mecanismos como un fulgor de rivera. Ahí se dice que viene la vida como un remolino de huecos, como los aislamientos dentro de una colmena: como decidir ir a pulso o eliminarse en el margen. Queda la vista sin rumbo pero también el soplo. Ir navegando a otros rumbos, cruzando las innumerables esferas. Rígido amor que se funde, viene a la luz la cosecha: el lodazal es el cuerpo que trae a la vida el árbol, como virtuosa orogénesis que viene enchinando las rectas. El corazón se desgaja, cae en la vena del cítrico, en su enredadera de surcos que forma el pincel del oxígeno. La boca se llena de paisajes y leonas, de rebotes que se despojan según su textura rítmica. Baila la curva que enlaza el cuadro en mis ventanas: el foco decae a las numerosas conchas, el sonido se escapa por los recovecos, abre su cascada de rebotes y de texturas, de ensoñamientos que abren la frente al sumergir mis dedos en el árbol. El porvenir se depara como desollamiento en la reja: el ámbar resana la noche y el padre arde en legiones de espuma, anhela una pronta caída de las prisiones y los marcos, la madre reviste el vacío que explota en el cuenco de barro. Vienen los cachorritos untados de miel y de lunas, sus trágicos cuerpos fundidos bailaron las olas, nadaban trayendo altitudes, en ellas tallamos las claves que habitan el marmoleo de los claros, tejiendo cadenas de arcilla, que brilla con magno lingote grabado en las playas de cianobacterias, en la ondulación de sus lindes: el punto de fuga de donde se expulsa el germen, de donde sale el disparo de leche a la suavidad de sus labios, también se dirige el rayo a poblarse de vicisitud. Nadan los peces para que exista el agua, el aire despega sus membranas, o las rasga; los granos revientan en la tibieza del pozo y toman del bosque el conducto para modificar sus partes. Hablan los cuerpos con dolo, el verano marca las grecas en sus ruinas, dicen que la tierra retoña como viscosa sangre, o se desliza en las vetas de su trompita tierna, explota en su pelo de osamentas. Después del tifón llega la quema a desnudar la noche con su sonido de yerba.